Internet a través de sus redes sociales ha
marcado de forma permanente (o no)
a personas y empresas. El impacto directo en la reputación de las
personas y organizaciones es conocido como reputación digital, y preocupa o
debería preocupar a quienes en ese ámbito se mueven. Podemos decir entonces que
la reputación digital es el prestigio de una persona u organismo obtenido a
través de su presencia y participación en el mundo digital. Esa presencia puede tener un carácter
voluntario o involuntario, la reputación digital no es solo resultado de nuestras propias
contribuciones sino también el resultado de los comentarios que otros hagan sobre nosotros.
Si bien esta reputación influye en nuestra vida
personal, más aún lo hace en el ámbito profesional, ya que dejamos a
disposición de empleadores, empresas de recursos humanos, por ejemplo,
información que puede ser definitoria en la elección de postulante a un puesto
de trabajo. De la misma forma puede
afectarnos en la institución u organización en la que estemos desempeñándonos,
tanto con nuestros directivos como pares o subordinados, y ante la posibilidad
de un ascenso.
“El 85% de los reclutadores y los profesionales
de RR. HH. afírman que una reputación digital positiva influye en sus
decisiones de contratación al menos en cierta medida”. En: https://support.google.com/plus/answer/2402880?hl=es-419
La huella digital se ha
convertido en un fenómeno complejo y un escenario de preocupación porque nos
exponemos en una vidriera. En lo que respecta a búsqueda de trabajo, no basta
con enviar el currículum y esperar a las entrevistas, tests psicológicos y evaluaciones. Debemos pensar que somos un
producto en venta y por ello es una obligación cuidar nuestra presencia en la
red. La diplomacia y la discreción pueden ser nuestras mejores aliadas.
En una entrevista concedida
recientemente a La Vanguardia, Javier Leiva-Aguilera autor del libro
“Gestión de la reputación online” define reputación online (o digital)
como el resultado que ejerce sobre las personas la suma de todos los mensajes
que se emiten sobre cualquiera de nosotros. En sus palabras: “yo emito mis
mensajes en Internet pero otros también pueden hacerlo. Cuando alguien recibe
todos esos inputs se termina formando una impresión sobre mí. Es mi
reputación digital”.
El uso de nuestro sentido
común es un excelente amigo en estos casos, todos sabemos que debemos o no
publicar, donde hacerlo, etc. y no estaría mal contar hasta 10 antes de
publicar algo, o tomarnos un tiempo para pensarlo.
Conocemos la importancia de la
presencia en la red, tanto en lo personal como en lo profesional, sabemos que
es una gran herramienta, y como tal, debemos aprender a usarla y
conocerla, y de esta manera seremos
conscientes de nuestra reputación.
“..más
vale prevenir que curar..”





